
pero el que recibe nunca debe olvidar
domingo, 31 de enero de 2016
Enseñanzas
de piscina

sábado, 30 de enero de 2016
Despertad
viernes, 29 de enero de 2016
Alegría
jueves, 28 de enero de 2016
Las palabras gastadas
miércoles, 27 de enero de 2016
Nuestro poeta
Jose Miguel, publica su segundo libro
martes, 26 de enero de 2016
Nos amo

TESTIMONIO DEL GRUPO ENCAUZANDO LAS EMOCIONES
lunes, 25 de enero de 2016
CAMINO DE SANTIAGO:
Desde Lorca
a Torres del Río (Navarra)
y visita al castillo de Javier

domingo, 24 de enero de 2016
Para no olvidar
sábado, 23 de enero de 2016
viernes, 22 de enero de 2016
Apuntes para una psicología de la esperanza
jueves, 21 de enero de 2016
Un día vino un
pobre a mi puerta...

miércoles, 20 de enero de 2016
Propósitos
de año nuevo
martes, 19 de enero de 2016
Ayuda
lunes, 18 de enero de 2016
Con la mano
en el corazón



domingo, 17 de enero de 2016
La cuesta de enero
Siempre he oído esta afirmación, pero tardé en entenderla.
Mi madre me decía que la cuesta era por la economía, porque se gastaba tanto en comida y regalos para las fiestas de Navidad y de Reyes, que costaba tirar del mes de enero. Era un mes que se deseaba que terminara pronto para cobrar el sueldo cuanto antes.
Mi abuela me explicó que la cuesta era la remontada. Después del trabajo y de los extras que suponían tanta fiesta junta, enero era el mes para recuperarnos y coger fuerzas para el resto del año.
A mí, que nací en enero, ninguna de estas teorías me gustaba, porque daban la impresión de que es un mes sin pena ni gloria, de pura transición.
Un día, observando el calendario románico agrícola - el dibujado en la cripta de San Isidoro de León- me fijé en que enero se representa como el paso de lo viejo a lo nuevo, se cierra una puerta y se abre otra, se cambia hasta el aspecto físico (al señor le crece la barba), se mira hacia atrás pero también hacia adelante. Y entonces entendí lo de la cuesta de enero.
Enero es empezar de nuevo, cerrando lo que haya que cerrar y abriéndonos a la novedad, a acoger lo que venga. Y nos cuestan los cambios. Nos cuesta soltar agarraderas y seguridades, aunque sepamos que son falsas. Nos cuesta encarar el futuro por temor a perder el pasado. Nos cuesta dejarnos fluir.
Por capricho del calendario enero es la invitación a vivir según como creamos, a retomar, a empezar, a creernos de una vez que la sabiduría está en la vida, en su fluir, no en el control que hagamos sobre ella.
sábado, 16 de enero de 2016
Consciencia
viernes, 15 de enero de 2016
27 horas

jueves, 14 de enero de 2016
Año nuevo.
Vida nueva

miércoles, 13 de enero de 2016
Ciudad de ensueño
martes, 12 de enero de 2016
“Somos personitas, cada una con su penita”.
lunes, 11 de enero de 2016
Taller de meditación


domingo, 10 de enero de 2016
En su momento
sábado, 9 de enero de 2016
Solo observar
viernes, 8 de enero de 2016
Los "buenos"
y los "malos"

jueves, 7 de enero de 2016
Entrevista a
Ramiro Calle


miércoles, 6 de enero de 2016
Aprende
martes, 5 de enero de 2016
Soltar
lunes, 4 de enero de 2016
A fuego lento


domingo, 3 de enero de 2016
Bálsamo
para las heridas
sábado, 2 de enero de 2016
Volver a ser niños
viernes, 1 de enero de 2016
Hola 16
Afronta 2016 con optimismo, empieza el año con buen pie, sin perder el buen humor.
El 16, 2016, ya está aquí. Acabamos de tomar hace un ratito las uvas de las 12 campanadas que corresponden a los últimos segundos del 2015, brindamos para desearnos lo mejor para el año que viene (y para pasar el trago de pieles y pepitas que no acaban de bajar por el ‘coleto’). Hemos pasado otro ‘trago’ como han sido unas elecciones generales, con actuaciones estelares y circo gratis. Y ale, aquí tienes por delante 366 días para afrontarlos de la mejor manera posible. Recuerda que estamos en año bisiesto, con lo que tenemos un día más de regalo añadido al febrerico ‘el corto’. Y ojo, que este año tampoco trae libro de instrucciones, con lo que no tenemos ni idea de lo que nos va a ocurrir. Pero lo afrontamos sin miedos, con optimismo, con buen humor, con proyectos no demasiado ambiciosos, sabiendo que la vida cuidará de todos nosotros como nos merecemos.
Casi sin querer asocio el 16 al periódico Diario 16 para el que trabajé durante seis años. Mi hijo mayor tiene 16 años y recuerdo perfectamente cuando yo mismo tenía esa edad, unos recuerdos intensos, muy buenos, perdurables. Me da que el año que entra nos será propicio. Tiene buena pinta. Siempre nos cabe la duda cuando comenzamos un año, al igual que cuando nos adentramos en algo nuevo, en un proyecto que desconocemos su desenlace, sobre lo que nos puede acontecer, sobre las piedras o sobresaltos que nos pueden asaltar en el camino o los regalos y encuentros que nos puede deparar la vida. Pero siempre partimos con una ventaja que no debemos olvidar: somos libres, al menos de pensamiento. Si nuestras circunstancias físicas, familiares o laborales no nos permiten ejercer esa libertad de actuación, lo que está claro es que nadie nos podrá arrebatar nuestra libertad de pensamiento para imaginar, soñar con lo que realmente nos gusta. Sin angustias, sin agobios, sin frustraciones. Con paz y mirada limpia. Sabes lo que te suelo decir y ahora repito: un pensamiento bueno y optimista, predispone a actuaciones nobles y por consiguiente a que el viento sople a nuestro favor. El camino no será recto, te lo avanzo. En el trazado habrá curvas, baches y hasta desvíos provisionales, pero al final tomarás la senda que te llevará a la cabaña del bosque donde alguien te espera para darte un abrazo sincero y para susurrarte al oído que te quiere, que te estima.
Te invito a que este año 2016 sigas luchando para vivir con dignidad, ilusión y optimismo. Yo espero poder acompañarte en la aventura desde esta vistosa atalaya que es el blog del Teléfono de la Esperanza.
Asín sea.