
pero el que recibe nunca debe olvidar
domingo, 30 de junio de 2019
Llegó la hora de decir adiós a este blog, a 200.000 visitantes

sábado, 29 de junio de 2019
Vida y esperanza
viernes, 28 de junio de 2019
Volver a empezar
jueves, 27 de junio de 2019
Gracias
miércoles, 26 de junio de 2019
El día de verano
martes, 25 de junio de 2019
lunes, 24 de junio de 2019
Sexualidad y diversidad funcional

domingo, 23 de junio de 2019
Felicidad

Nota de la redacción. Te deseamos igualmente "felicidad", ese es el mejor camino, el que merece la pena. Seguimos en ese mismo camino.
sábado, 22 de junio de 2019
viernes, 21 de junio de 2019
jueves, 20 de junio de 2019
Nuestras heridas iluminadas

miércoles, 19 de junio de 2019
Diferencias entre violencia doméstica y violencia de género

martes, 18 de junio de 2019
Tus piernas te llevarán donde tu quieras
lunes, 17 de junio de 2019
Los hermanos siameses


domingo, 16 de junio de 2019
Jugando a encontrar

El pasado fin de semana jugué al amigo invisible. Durante dos días había que descubrir y encontrar quién era nuestro amigo/a a través de los detalles que íbamos haciéndonos para dejar pistas.
Vaya por delante que mi amiga invisible me colmó de atenciones y cariño desde el primer momento, por lo que me fue muy fácil localizarla. Además, jugando a encontrar, percibí un montón de regalos: la rosa en mitad de una pradera, el pajarito en la ventana, la nube en su sitio, el paisaje envolvente, el suelo alfombrado, la suave lluvia en la cara, el murmullo de las hojas…
Descubrí a la vez otros muchos amigos y amigas visibles que me regalaron alegría con sus detalles: el pañuelo para la garganta, el chubasquero para la lluvia, los frutos secos y el chocolate para el camino, el rato de risa para la noche, las miradas cómplices y los abrazos mañaneros, las sonrisas y las palabras de apoyo para la vida…
Evidentemente, jugando a encontrar, encontré también miradas veladas o esquivas, un abrazo que no abrazaba nada, comentarios maliciosos y hasta gestos de deslealtad, desdén y manipulación. Pero como no eran lo que buscaba, los dejé estar y no los recibí.
Sin embargo, ahora sé que estos fueron otro regalo, aunque sólo sea para dar pie a la reflexión que ha motivado este escrito: la mentira, la maledicencia y la manipulación pueden ser perlas que adornan y favorecen durante un tiempo, pero, a la larga, ahogan con su peso.
Mientras la vida nos colma de regalos, de oportunidades y de detalles hay quienes, envueltos y regodeados en su malestar, son incapaces de verlos y pasan sus días esparciendo desdicha.
sábado, 15 de junio de 2019
viernes, 14 de junio de 2019
Última etapa del
camino de San Salvador:
Pajares – Oviedo






jueves, 13 de junio de 2019
miércoles, 12 de junio de 2019
El alma de las piedras
martes, 11 de junio de 2019
Ser solidario: un signo de salud mental
El voluntario puede “pecar” por exceso o por defecto. Es decir, se puede cometer un doble error en la acción con el ayudado: mantener un distanciamiento defensivo (tratar fríamente al otro, para no “contagiarse de su angustia”) o por el contrario identificarse tanto con el ayudado, que le invite a comer a su casa. Entre ambos extremos se encuentra el punto medio, o la virtud: un distanciamiento amoroso. Consiste en un saber acompañar al ayudado, caminar junto a él, respetando sus necesidades, flaquezas y expresión de dolor, pero al mismo tiempo sabiendo de nuestras posibilidades, pero también de nuestros límites. Esto supone que al emigrante no hay que tratarle como a un “bicho raro”, ni al anciano hay que vestirlo y asearlo como si fuera un inútil, ni al paralítico transportarlo siempre en coche, ni a la persona deprimida dejar que esté todo el día en la cama, por poner algunos ejemplos. Es decir, debemos intentar compaginar una ayuda técnica con el afecto y la comprensión. Es lo que algún autor ha llamado “el eros terapéutico”: no es paternalismo, ni tecnicismo, sino una asociación de ambos.
Como ha dicho Dell (1983), no existe la “llave de oro” que abra la puerta de nuestros problemas, sino que, en cada momento, y dependiendo de la “cerradura” que estemos ofreciendo, habrá que actuar con una llave de oro, de platino o de bronce. Lo importante, pues, no es el instrumento utilizado, sino conseguir el encaje perfecto entre la situación angustiosa y el ofrecimiento de ayuda.
Todos los hombres nacemos con la semilla de la solidaridad, que puede evolucionar hacia un sentimiento auténtico de preocupación por los demás, o bien, convertirse en una fortaleza autosuficiente que desprecie a todo lo que no sea el mismo. Lo que nunca podremos negar es la presencia del “no-yo”, para bien o para mal. De ahí la importancia de los primeros años de la vida, donde desde nuestra primigenia indefensión, debemos ir construyendo un “yo” fuerte, que nos posibilite una interrelación con el prójimo sana y enriquecedora, pero sin caer en la autosuficiencia o narcisismo. El niño debe aprender de forma teórica y vivencialmente que no es el “centro del universo”, que no está sólo. Las necesidades de los demás y sus deseos, son el contrapunto de sus inclinaciones y proyectos. Ser adulto también es tener en cuenta a los otros y sus necesidades.
El voluntariado, pues, es una forma de abrirnos a los demás, potenciado la comunicación y sintiendo el dolor ajeno como propio. De alguna manera, el solidario, pone su mente y su corazón en la indigencia del otro, aplazando por un momento sus propias deficiencias. Además, el voluntariado favorece las relaciones interpersonales y provoca que el individuo salga de sí mismo para ayudar al más necesitado. Todas las personas que trabajan de voluntarios reconocen que “han recibido más” (afecto, valoración, respeto, autoestima, etc.) que han ofrecido: un poco de tiempo y de conocimientos. Por otra parte, también está comprobado que el voluntario, que hace de la solidaridad la bandera de su vida, su propia acción voluntaria (aunque solamente sea una hora a la semana) le ayuda a ser mejor persona, a tener menos ansiedad y a fortalecer su propia autoestima. Por esto podemos afirmar que ser solidario, es un signo de salud mental.
lunes, 10 de junio de 2019
Date el permiso de equivocarte
domingo, 9 de junio de 2019
El final del Camino
sábado, 8 de junio de 2019
Amor y disfraz
El amor siempre sienta bien...El amor siempre engrandece, aligera la carga de preocupaciones, ennobleceEl amor es lo más grandeSi hay amor no hay mentira ni disfrazEl amor es noble.
viernes, 7 de junio de 2019
Deseos

Puede que nos pasemos la vida deseando...Nos fijamos en aquello y lo deseamos...Vemos esto otro y lo deseamos...Y tan pronto como lo tenemos...desaparece el deseo...Es un ir y venir agotador, estresante...es un sin vivir¿Y lo que estás viviendo ahora? ¿Y lo de este momento concreto?Es posible que se nos olvide...Y dejamos de vivir... Y así se pasa la vida.
jueves, 6 de junio de 2019
Siempre
hay una bendición
Cuando no puedas másCuando estés hartoCuando no sepas que hacerCuando estés aturdido, descentrado...Siempre hay una bendición que descubrir.,
miércoles, 5 de junio de 2019
martes, 4 de junio de 2019
Soy feliz

«Parece que amas este mundo,“Sí”, dije, “Este precioso mundo”.¿Y no te importa la mente, que te mantieneocupada todo el tiempo con sus oscurasy brillantes preguntas?“No, estoy bastante acostumbrada. Ocupada, ocupada,todo el tiempo”.¿Y no te importa vivir con aquellas preguntas,me refiero a las difíciles, a las que nadie puederesponder?“En realidad, son las más interesantes”.¿Y tienes a alguna persona en tu vida cuya manoquieras apretar?“Sí, la tengo”.Seguramente entonces debes de ser muy feliz allí abajoen tu corazón.“Sí”, dije, “Lo soy”».
lunes, 3 de junio de 2019
Los gérmenes
de la infelicidad

domingo, 2 de junio de 2019
Esos otros derechos
En la mayoría de las Constituciones occidentales vienen recogidos derechos de los ciudadanos a un trabajo digno, a un salario suficiente o a una vivienda adecuada, por ejemplo. Derechos que han surgido de luchas sociales, que se han plasmado por escrito, pero que no significa que se cumplan.
Universalmente también tenemos reconocidos por escrito el derecho a la vida y a la integridad física, a la educación, al medio ambiente… Tampoco significa que se cumplan.
Y luego hay otros derechos que no vienen reconocidos en ningún documento legal y a los que no se les da ningún tipo de importancia, pero que, a mi modo de ver, marcan las pautas de un bienestar personal.
Me refiero a derechos tales como permitirnos ser como somos, saber decir lo que pensamos y sentimos de manera asertiva en cada ocasión, a pedir explicaciones cuando nos consideramos merecedores de ellas y poder darlas cuando lo creamos conveniente, a poner límites, a poder cerrar círculos, a tener tiempo y espacio para aclarar malentendidos, a acabar bien las historias…
Estos derechos no derivan de ninguna revuelta social, sino de una lucha personal y continua en defensa de la autenticidad. Una lucha que a veces cansa y nos hace abandonar los objetivos, o no se dan las circunstancias necesarias para ejercer tales derechos, o el peso social es tan fuerte que éstos quedan diluidos bajo su impronta.
Y, en estos casos, sentimos que la vida nos debe algo, porque nos ha privado de su ejercicio y, además, no podemos reclamar nada.
Se nos olvida que cualquier derecho reconocido viene de una lucha previa por conseguirlo y aquel que no se ejercita cae por desuso.
sábado, 1 de junio de 2019
Quema lo que tienes

«Cuando me mudaba de una casa a otra

Felicity y la sabiduría de sentirse viva
viernes, 31 de mayo de 2019
Autoestima
jueves, 30 de mayo de 2019
Gracias

«Acabo de decirtealgoridículoy en respuesta,tu gloriosa risa.son estos los díasen los que el solse desliza de vueltaal estey la luz en el aguaparece que relucecomo nunca antes.No puedo recordarcada primavera,no puedo recordarlotodo –¡son muchos años!¿Son los besos de la mañanalos más dulceso los de las tardeso los de los intermediarios?Todo lo que sées que “gracias” debería aparecerpor alguna parte.Así que, por si acasono puedo encontrarel lugar perfecto–“Gracias, gracias”».
miércoles, 29 de mayo de 2019
En la inauguración ...

Una mañana de luz
… Alguna vez había oído que existía una institución en León llamada Teléfono de la Esperanza, que atendía a través de esta vía, acogía, consolaba, y más etcéteras, a personas que acudían a él en demanda de escucha por una situación de algún tipo de desvalimiento en su camino vital, y, desde el silencio de mi corazón, me sentí, de algún modo, vinculada con esta tan hermosa como necesaria iniciativa. Y, casi de pronto, sin que recuerde quién me puso en contacto con el Teléfono de la Esperanza de León, entré una tarde de otoño en su sede, y me mostraron la oferta de varios cursos a cual más inspirador. Elegí el titulado “Aprender a vivir”. Su duración se prolongó unos meses en convivencia y sintonía con otras personas, sin duda tan necesitadas y anhelantes como yo, de poder avanzar en la “asignatura” siempre inconclusa en mayor o menor grado y de igual título: aprender a vivir, en el camino por el que cada cual discurre cada día.
Gran contenido en los diferentes cuadernillos y en las actividades propuestas por la responsable del taller, con su método de trabajo, verdaderamente novedoso y muy interesante. Van unidas a la condición humana: grandezas y miserias. Aprendemos y, ay, olvidamos estrategias, propuestas, reflexiones, para ver de sanar nuestro interior, pero venimos, por lo general, y con cierta frecuencia, a continuar en el mismo lugar de partida. O no…
Han pasado desde entonces unos años y sigo sintiendo que formo parte de esta maravillosa, admirada y admirable familia del Teléfono. Del Teléfono con mayúscula.
… Y aquella mañana, que da título a estas palabras, nacidas a borbotones de mi corazón, entré en la nueva sede, invitada a su inauguración. Y me invadió la luz. Luz en la estancia y luz que percibí, sin ambages, en todas y en cada de las personas, recepcionistas, de cuya enumeración huyo, porque siempre es un riesgo de olvidos injustos y, digamos, imperdonables, aunque todas ellas han optado por la humildad, que persiguen siempre quienes eligen en la vida “ir al grano”, lejos de ego alguno.
El salón estaba repleto: responsables de este proyecto solidario, voluntarios, socios, simpatizantes, etc., que escuchamos encantados los testimonios de aquellos hombres y mujeres de bien que han hecho suyo un lema que se me ocurre que bien podría concretarse así: lo que somos y lo que tenemos sólo nos pertenece, o debería pertenecernos, una parte, una pequeña parte, la otra, lo demás, les pertenece a los otros y, muy en particular, a los que están necesitados de nuestra solidaridad, de nuestra escucha, de nuestro abrazo, de nuestra mirada acogedora.
Ejemplar y admirable su testimonio.
Quedó patente que la ciudad de León no está sola. El Teléfono está con ella, y su línea abierta, sin tregua alguna.
En este tiempo de aparente comunicación entre unos y otros, con tantos y tan variados medios a nuestra disposición, va a ser que no estamos tan “hablados” y tan escuchados como pudiera parecer. Y, en el fuero interno de muchas personas, de menos y de más edad, subyace una gran soledad y/o una ausencia de rumbo. Y es aquí donde abre su corazón el voluntario, que está al otro lado de la línea, para intentar atenuar el sufrimiento, para conducir, con su escucha, a la luz. Otra vez la luz. Siempre la luz.
… Y no se me ocurre mejor modo de concluir estas líneas que con esta cita del gran Dalai Lama:
“Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por los demás”.
Con gratitud y afecto,
martes, 28 de mayo de 2019
Una experiencia
en Kadampa
lunes, 27 de mayo de 2019
Curso de asertividad
