pero el que recibe nunca debe olvidar
sábado, 31 de marzo de 2018
Y Dios me hizo mujer
viernes, 30 de marzo de 2018
Sobre la muerte
de un ser querido

jueves, 29 de marzo de 2018
Cavilación / silencio
miércoles, 28 de marzo de 2018
Todos somos Gabriel, todos somos Patricia y…, lo siento,
todos somos Ana Julia
martes, 27 de marzo de 2018
La familia sana

- Saber escuchar: padres e hijos debemos aprender a escuchar, no solamente a oír, a los otros. La familia sana es aquella que permite decir todo lo que siente y también está capacitada para recibir (sin descalificaciones) las opiniones de los demás. En este encuadre, todos los miembros familiares deberían tener como un sexto sentido para poder captar el estado de ánimo del que tiene junto a su mesa. Convivir no solamente es compartir habitación sino estar alerta para detectar los pequeños y grandes sufrimientos del otro.
- Dialogar casi siempre va unido a negociar: el diálogo es una manera de expresar una “escucha atenta”. Dialogar y negociar casi siempre van unidos: hay que renunciar a algo para que los demás ofrezcan algo. Este axioma se ve claramente en el diálogo con el adolescente: éste puede aceptar nuestras condiciones (horario, forma de vestir, etc.) siempre que compruebe que ha “vencido en algo”.
- Saber adaptarse a las nuevas situaciones familiares: la familia como tal es una unidad dinámica y cambiante por esencia: salen y entran nuevos miembros, crecen unos, otros envejecen, etc. La familia, pues, es esencialmente cambio, y por lo tanto, todos sus miembros (padre e hijos) deberán hacer un esfuerzo para adaptarse a las nuevas situaciones. Precisamente los conflictos generacionales, entre otros, se producen por la tendencia de algunas familias a permanecer ancladas en el pasado: contemplar a los hijos como eternos bebés, o a los padres como la reencarnación de superman. Ambas posturas en nada contribuyen para conseguir una familia feliz.
- Admitir las limitaciones del resto de los componentes familiares: Tanto los padres, como los hijos, deberán exigir a los demás según sus posibilidades reales y no como forma de satisfacer deseos o sueños no realizados. En muchas ocasiones, la confrontación en la familia se produce precisamente por poner el listón demasiado alto, o bien, demasiado bajo. Son los padres, que al margen del hijo, se han imaginado un futuro determinado de éste; o bien, los hijos, que no desean ver las deficiencias de los padres, y siguen adorándolos como a auténticos dioses.
- Por último, generar un clima de amor y seguridad: el verdadero amor consiste en valorar al otro por lo que es, no por lo que tiene o consigue. Una familia feliz, que camina hacia la felicidad, será aquella que cree este clima: soy valioso para los míos. Pero además, el amor debe estar protegido por un aliento de seguridad, que se fomenta desde una información adecuada, hasta el permitir la expresión de sentimientos negativos (como reconocer los propios errores, etc.). De esta forma la familia irá construyendo su bienestar, su propio proyecto de felicidad. Es una tarea ardua, pero no imposible.
lunes, 26 de marzo de 2018
Testimonios
del taller de mindfulness

domingo, 25 de marzo de 2018
Después de la lluvia
sábado, 24 de marzo de 2018
Cada vez
viernes, 23 de marzo de 2018
Camino de Santiago de Esperanza
jueves, 22 de marzo de 2018
Compartir

Cada uno de nosotros estamos llenos de experiencias
Todos caminamos por el sendero de la vida y observamos
Una a una nuestras experiencias nos van puliendo
Somos diamantes en proceso de pulido
Compartir ayuda en en ese proceso de realización
Somos seres relacionales y menesterosos
Los demás nos importan.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Grupo de resolución de conflictos
CONFLICTOS
VIVAN LOS CONFLICTOS
martes, 20 de marzo de 2018
Soñar

Déjate llevar liviana como una pluma,álzate al cielo como si de vapor se tratara,siente tu espíritu tenue, y cuando el cuerpoya no te pese, fúndete con el universopara ser nada y todo al mismo tiempo.Vuela por los senderos más interiores ycuando llegues al comienzo, permanece…en silencio, que sea el fin último,el principio de todo ycíclicamente envuelta,elévate por los senderos interiores.No te des prisa en volver, que seael canto de los dioses quien voluptuosamentete devuelva de nuevo al mundo.
lunes, 19 de marzo de 2018
Derecho a
poder cambiar
domingo, 18 de marzo de 2018
Multitud de regalos
Un regalo. Jesús Aguado
Hace unos meses comentaba a mis alumnos la cantidad de regalos que recibimos sin darnos cuenta y sin valorarlos. Ellos sonreían un poco escépticamente, pensando tal vez –algunos– lo ingenua que puedo ser en ocasiones.
Pero no es ingenuidad ni falta de realidad. Es un hecho. Recibimos muchos regalos de todo tipo y casi continuamente. Un hecho objetivo, palpable, demostrable y cuantificable.
Tal es así, que desde que empezamos el año –y estamos ya a mediados de marzo– no ha pasado una sola semana sin que no haya recibido algún regalo material. Y me refiero a estos porque saltan a la vista: libros, frutas, adornos, tarjetas, flores, bombones…
También de los que no se tocan, ni cuestan dinero, ni pueden estropearse. Esos que a veces no distinguimos como tales, pero que no dejan de ser regalos para hacernos los días más llevaderos: detalles, colores, músicas, olores, sonrisas, abrazos…
No me considero distinta a los demás. Luego si a mí me pasa esto, es de esperar que nos pase a todos de forma más o menos parecida.
Lo que sí soy es muy agradecida. Y me he dado cuenta de que cuantas más gracias doy por todo lo que tengo y lo que me llega, más motivos brotan para repetir agradecimientos.
Tal vez sea una actitud. Tal vez se trate de tener la mirada y los sentidos abiertos para captar lo aparentemente oculto. Tal vez consista sólo en contemplar. Tal vez sea aceptación. En cualquier caso, lo que no es, es una casualidad.
Nos sobran motivos para agradecer. Nos faltan palabras para expresar.
sábado, 17 de marzo de 2018
Consejos

- Parar y descansar más. Necesitamos saber parar para saber cómo actuar desde un sitio de mayor claridad y amor. Parar y descansar son cruciales.
- Debemos simplificar nuestras vidas. Llenarlas tanto crea un vacío interior en el que sentimos el impulso de querer llenar; cuanto más lo intentamos llenar (este vacío) más vacíos nos sentiremos. La simplicidad nos ayuda a reconocer lo que ya está presente en nuestras vidas…y siempre ha estado presente, simplemente no lo vemos.
- Nutrir nuestras mentes de cosas positivas.
- Evitar consumir cosas negativas: ideas, alimentos, conversaciones, ambientes, etc. No es cuestión de evitar, es cuestión de usar nuestra inteligencia para saber lo que nos hace bien y lo que no nos ayuda.
- Practicar la generosidad. Esto ayuda a los demás y nos ayuda a estar en contacto con los demás.
- Pasar más tiempo con personas sanas y que nos hacen sentir bien tanto intelectual como emocionalmente e incluso espiritualmente.
- Practicar una disciplina mental: yoga, meditación, etc.
- Cuidar nuestra nutrición.
- Contribuir a una concienciación social positiva. No nos quedemos en casa, salgamos a expresar nuestros sentimientos. No dejemos que sean los políticos, economistas, etc., los únicos que dicten qué clase de sociedad queremos.
- No destruir, minimizar todo acto que cause daño, que cause destrucción.
viernes, 16 de marzo de 2018
El silencio, el inicio de la sabiduría

Pitágoras decía que el inicio de la sabiduría es el silencio. Gandhi confirmaba que su mayor arma era el silencio. Y Benedetti asumía que hay pocas cosas más ensordecedoras que el silencio. ¿Qué es realmente el silencio, del que tanta gente huye pero en el que tanta otra queda atrapada? ¿Qué buscan para ir a él y qué encuentran para quedarse? ¿Por qué hay quien, entre la búsqueda y el encuentro, le ha cambiado la vida de modo que, al final, son gente despierta, consciente, contemplativa, abierta, libre, plena…? Es curioso captar que quien encuentra el silencio se queda siempre en él; y quien no lo encuentra pero lo buscaba, en el fondo no acaba de marchar nunca porque queda atrapado… Hemingway afirmaba que el ser humano necesita dos años para aprender a hablar pero sesenta para aprender a callar. ¿Será que el silencio es clave en la vida humana y no lo pensamos cuidar?
jueves, 15 de marzo de 2018
Hay un escritor en ti
Hace unos días impartí un taller de periodismo en el Instituto de Secundaria de Sahagún (León) donde estudié de joven. La orientadora que me propuso la charla dentro de un ciclo de animación a la lectura, Goyi, fue compañera de clase en el mismo instituto. La experiencia fue muy buena, más diría yo, excelente. Me afloraron hermosos recuerdos, pude comprobar que soy mayor de lo que incluso pensaba, aunque no me quejo porque creo que la vida me ha tratado bien. Vuelvo al surco, que me desnorté.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Más allá
de la imagen…


martes, 13 de marzo de 2018
Entrevista a
Mo Gawdat
El secreto de un alto directivo de Google.
lunes, 12 de marzo de 2018
Sabiduría
y esperanza
domingo, 11 de marzo de 2018
El día después
Día tras día. Jesús Aguado
El día después de una bonita, deslumbrante y abrumadora nevada es especialmente feo, con la nieve pisada y ennegrecida, acumulada en los laterales, encharcando los caminos y entorpeciendo el recorrido.
El día después de un adiós, por muy educado y amable que sea, es terriblemente vacío, echando de menos aquello que nunca quisimos perder y que no entendemos por qué lo perdemos.
El día después de un gran acontecimiento parece descolorido, descafeinado, sin fuerza y sin matices. Como si el anterior se hubiese llevado toda la luminosidad con él y éste no sea más que una leve y deslavazada pincelada en la cola de su estela.
El día después de una mala noticia pasa tan desapercibido, adormecidos como estamos por un dolor casi paralizante, que apenas podemos decir que vivimos. Actuamos mecánicamente con la cabeza y el ánimo puestos en el día anterior. Y lo hacemos amortiguando emociones y sentimientos por temor a expresarlos abiertamente.
El día después de conseguir un logro nos sentimos invencibles, dueños de nosotros mismos y de nuestro destino (como si realmente controlásemos algo). Fuertes y alegres.
Siempre hay un día después, en el mejor de los casos.
Pero sólo viviendo hoy plenamente podremos vivir mañana también plenamente. Hoy, con sus luchas y afanes, su esquizofrenia, su luz y su sombra, su esencialidad… Y mañana, con los suyos. Hoy, distinto a mañana. Mañana distinto a pasado mañana.
De lo contrario, los días serán una triste sucesión de horas en tonos grises. Sin estridencias coloristas, claro, pero… sin el rojo pasión.
sábado, 10 de marzo de 2018
¿Eres feliz?
Te ponemos una canción que, aunque ya tiene unos años, igual de impulsa, de despierta, de anima. Que tengas un feliz día.
viernes, 9 de marzo de 2018
Todo es uno
jueves, 8 de marzo de 2018
Día de la mujer
miércoles, 7 de marzo de 2018
Entrevista a
Anne-Dauphine Julliand

martes, 6 de marzo de 2018
Escucha

lunes, 5 de marzo de 2018
Así es...
domingo, 4 de marzo de 2018
Punto de encuentro

Bajo la escarcha. Jesús Aguado
Escuché un debate sobre la muerte en el que sólo se hablaban generalidades y tópicos. Un debate sin ninguna aportación interesante. No creyentes en otra vida frente a creyentes y, dentro de éstos, los que hablaban de reencarnación y de resurrección.
En un momento dado uno de los participantes propuso hablar de la experiencia personal que a cada uno le había aportado una muerte cercana.
A partir de ahí, el fondo y la forma del debate cambiaron. Y empezó a interesarme.
Cayeron las posturas defensivas y las barreras mentales. Brotaron palabras de dolor y de comprensión. De cómo uno había superado la muerte de su hija fijándose en cómo brotaban de nuevo los árboles. Otro, de los buenos recuerdos que envolvieron la despedida del ser querido. Y así, uno tras otro.
Ya no importaron las entelequias mentales, peor o mejor construidas, ni los razonamientos ni los dogmas. Importaba aquello que sostuvo el dolor en los momentos en que lo racional no sirve y las seguridades caen una tras otra.
Hubo muchas coincidencias, independientemente del credo de cada cual. El punto de encuentro para hablar el lenguaje universal fue el dolor. Ahí se igualaron todos.
Lo triste de esto es que esas personas únicamente pudieran encontrarse desde el dolor. Las palabras previas al encuentro sólo posicionaban y separaban.
Lo trascendente y positivo es que el dolor hace posible la comunicación sin barreas y sin muros defensivos. Y, aunque sólo sea por provocar un punto de encuentro, ya no habrá sido un dolor en balde.