pero el que recibe nunca debe olvidar
viernes, 31 de mayo de 2019
Autoestima
jueves, 30 de mayo de 2019
Gracias

«Acabo de decirtealgoridículoy en respuesta,tu gloriosa risa.son estos los díasen los que el solse desliza de vueltaal estey la luz en el aguaparece que relucecomo nunca antes.No puedo recordarcada primavera,no puedo recordarlotodo –¡son muchos años!¿Son los besos de la mañanalos más dulceso los de las tardeso los de los intermediarios?Todo lo que sées que “gracias” debería aparecerpor alguna parte.Así que, por si acasono puedo encontrarel lugar perfecto–“Gracias, gracias”».
miércoles, 29 de mayo de 2019
En la inauguración ...

Una mañana de luz
… Alguna vez había oído que existía una institución en León llamada Teléfono de la Esperanza, que atendía a través de esta vía, acogía, consolaba, y más etcéteras, a personas que acudían a él en demanda de escucha por una situación de algún tipo de desvalimiento en su camino vital, y, desde el silencio de mi corazón, me sentí, de algún modo, vinculada con esta tan hermosa como necesaria iniciativa. Y, casi de pronto, sin que recuerde quién me puso en contacto con el Teléfono de la Esperanza de León, entré una tarde de otoño en su sede, y me mostraron la oferta de varios cursos a cual más inspirador. Elegí el titulado “Aprender a vivir”. Su duración se prolongó unos meses en convivencia y sintonía con otras personas, sin duda tan necesitadas y anhelantes como yo, de poder avanzar en la “asignatura” siempre inconclusa en mayor o menor grado y de igual título: aprender a vivir, en el camino por el que cada cual discurre cada día.
Gran contenido en los diferentes cuadernillos y en las actividades propuestas por la responsable del taller, con su método de trabajo, verdaderamente novedoso y muy interesante. Van unidas a la condición humana: grandezas y miserias. Aprendemos y, ay, olvidamos estrategias, propuestas, reflexiones, para ver de sanar nuestro interior, pero venimos, por lo general, y con cierta frecuencia, a continuar en el mismo lugar de partida. O no…
Han pasado desde entonces unos años y sigo sintiendo que formo parte de esta maravillosa, admirada y admirable familia del Teléfono. Del Teléfono con mayúscula.
… Y aquella mañana, que da título a estas palabras, nacidas a borbotones de mi corazón, entré en la nueva sede, invitada a su inauguración. Y me invadió la luz. Luz en la estancia y luz que percibí, sin ambages, en todas y en cada de las personas, recepcionistas, de cuya enumeración huyo, porque siempre es un riesgo de olvidos injustos y, digamos, imperdonables, aunque todas ellas han optado por la humildad, que persiguen siempre quienes eligen en la vida “ir al grano”, lejos de ego alguno.
El salón estaba repleto: responsables de este proyecto solidario, voluntarios, socios, simpatizantes, etc., que escuchamos encantados los testimonios de aquellos hombres y mujeres de bien que han hecho suyo un lema que se me ocurre que bien podría concretarse así: lo que somos y lo que tenemos sólo nos pertenece, o debería pertenecernos, una parte, una pequeña parte, la otra, lo demás, les pertenece a los otros y, muy en particular, a los que están necesitados de nuestra solidaridad, de nuestra escucha, de nuestro abrazo, de nuestra mirada acogedora.
Ejemplar y admirable su testimonio.
Quedó patente que la ciudad de León no está sola. El Teléfono está con ella, y su línea abierta, sin tregua alguna.
En este tiempo de aparente comunicación entre unos y otros, con tantos y tan variados medios a nuestra disposición, va a ser que no estamos tan “hablados” y tan escuchados como pudiera parecer. Y, en el fuero interno de muchas personas, de menos y de más edad, subyace una gran soledad y/o una ausencia de rumbo. Y es aquí donde abre su corazón el voluntario, que está al otro lado de la línea, para intentar atenuar el sufrimiento, para conducir, con su escucha, a la luz. Otra vez la luz. Siempre la luz.
… Y no se me ocurre mejor modo de concluir estas líneas que con esta cita del gran Dalai Lama:
“Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por los demás”.
Con gratitud y afecto,
martes, 28 de mayo de 2019
Una experiencia
en Kadampa
lunes, 27 de mayo de 2019
Curso de asertividad

domingo, 26 de mayo de 2019
Necesitaba escuchar
Necesitaba escuchar eso que tantas veces me digo y repito: “lo que viene, conviene” y lo he escuchado de una persona que, atravesando su crisis, me ha mirado y me lo ha dicho. Y no es teoría ni cuento. Es una afirmación de quien está sufriendo.
Necesitaba escuchar en otra voz distinta a la mía eso de que “la vida tal vez no te da lo que quieres, pero sí lo que necesitas” y mi hija me lo ha hecho llegar sutilmente.
Necesitaba escuchar un “gracias” y lo he recibido en forma superlativa.
A veces necesitamos escuchar nuestras mismas palabras en otros para confirmarnos, para que nos suenen como nuevas y nos las apliquemos sin pensar que son simples mantras de supervivencia.
Creo firmemente que la vida nos da lo que necesitamos para aprender y crecer y que, por cada golpe de dolor, nos ofrece un bálsamo de alivio. Creo que todo tiene un sentido, aunque en ocasiones cueste verlo. Y creo en el poder energético de la palabra gracias (que, por cierto, cada vez se escucha menos).
Cuando nuestras creencias se tambalean y nos hacen dudar, resulta necesario –al menos para mí– que alguien que las comparta nos las recuerde. Y así me ha pasado. Tratando de analizar y de encontrar sentido a los últimos acontecimientos que he vivido, he escuchado lo que necesitaba, a modo de campanillas que reclaman la atención. Aunque aún no alcance a ver el sentido último, el sonido de las campanillas me invita a confiar.
Y así, confiando, probablemente me llegará lo que espero escuchar. Y si no me llega, señal de que no lo necesito.
sábado, 25 de mayo de 2019
Entrevista a
Rafael Santandreu
a amigos o enemigos»

viernes, 24 de mayo de 2019
Un calor humano inigualable
jueves, 23 de mayo de 2019
Claves para aprender a disfrutar

- En los primeros años de la vida debemos favorecer el desarrollo del ello, evitando su represión y permitiendo la verbalización de todos los sentimientos. Es un error educar en un ambiente en que solamente se puede decir "lo bueno”: "me siento bien", "te quiero mucho", "eres muy agradable" ... Por el contrario, se castiga y se reprocha todo lo que huela a odio, rencor, envidia, agresividad. "Esas cosas no se pueden decir", solemos repetir. Es cierto que no puede haber una libertad de acción (hacer lo que uno quiera y cuando quiera), pero sí una libertad de sentir y de expresar, a través de la palabra. Lo negativo no es sentir... rabia, por ejemplo; lo negativo es no saber canalizar ese sentimiento hacia conductas y acciones que favorezcan el crecimiento psicológico del individuo.
- Gozar no es negativo, siempre y cuando no interfiera los derechos de los demás. Al igual que el bebé desea neutralizar el incremento de displacer (sed, sueño, hambre, etc.), también el adulto es muy sensible a la angustia, desvalorización de los demás, etc. En este segundo supuesto la satisfacción no siempre puede ser inmediata (como en el bebé), pero si procurar compensar, de alguna manera, esa carencia y siempre respetando el derecho del otro.
- La necesidad de sublimación. En muchas ocasiones debemos aprender a canalizar (no reprimir) los “sentimientos negativos “(agresividad, odio, etc.) a través de acciones que favorezcan el desarrollo del individuo: el deporte, la cultura, los hobby, etc. son algunas de la posibles vías.
miércoles, 22 de mayo de 2019
He vuelto
martes, 21 de mayo de 2019
Cómo reclamar una indemnización tras un accidente de tráfico

lunes, 20 de mayo de 2019
Hispanoamérica

domingo, 19 de mayo de 2019
Buenos gestos
sábado, 18 de mayo de 2019
Inauguración nueva sede del Teléfono de la Esperanza de León


viernes, 17 de mayo de 2019
jueves, 16 de mayo de 2019
Acepta tu timidez

miércoles, 15 de mayo de 2019
El último encuentro, de Sándor Márai

martes, 14 de mayo de 2019
No siempre

¿Qué significan las palabras?Significan lo que quieran decir.Como el agua es H2Oy como la ciencia ficción cartón.Lo que es la carne al tiempo,Lo que es la luz a mi mañana.No siempre el calor es al sol.No siempre el frío es al invierno.
El ruido es la evidencia de lo vivo.No hay contradicciones.Hay puertas, elecciones.Hay comienzos, espirales y caídas.Hay agujeros negros,hay salidas.
lunes, 13 de mayo de 2019
domingo, 12 de mayo de 2019
Todo es posible

sábado, 11 de mayo de 2019
viernes, 10 de mayo de 2019
Camino de Santiago de Esperanza
De Pajares a Oviedo. Días 8 y 9 de junio
jueves, 9 de mayo de 2019
Apuntes para una psicología del político

Fotografía tomada de elpais.es
En cada profesión existen diferentes formas de ejercerla, y también está en relación con la personalidad del sujeto. En política, simplificando, podemos afirmar que los diferentes estilos de la acción política son: paranoide, narcisista, histérico y psicopático.
Es evidente que posiblemente no encontremos ningún político con uno de esos estilos en estado puro, sino mas bien una mezcla de los mismos, pero con un predomino de alguno de ellos:
Estilo paranoide:
El paranoico está solo ante el mundo y ante el universo: él es el poseedor de la verdad, su verdad. El paranoico que da la sensación de seguridad y poder, es un ser indefenso, que se encuentra atacado por todas partes. Se defiende porque se siente débil; juega a ser el duro de la película pero en realidad es el más frágil, de tal manera que cualquier acción, mirada, palabra, o gesto, lo puede romper. El paranoico parte de una premisa falsa (que él considera verdadera) y comienza a construir su castillo de sus verdades a partir de ahí.
La persona paranoica nunca reconoce su error sino que siempre lo refiere a otro: “los demás son los responsables de mis desgracia”, es el mensaje que transmite. Así, si está enfermo es por culpa de los médicos que no saben curarle; si la familia no funciona bien es porque la pareja no colabora.
En política esto se traduce porque “los otros siempre son los responsables de las desdichas”. Un ejemplo claro lo hemos tenido con la crisis económica: la oposición decía que el culpable era el gobierno y éste que el origen estaba en EE.UU. ¡Siempre echando balones fuera!
Estilo histérico
El histérico es una persona excesivamente preocupada por llamar la atención y ser el centro de cualquier situación. Son superficiales, inestables emocionalmente y se dejan influenciar por cualquier persona. Además son muy seductores, pero difícilmente se implican emocionalmente. Buscan la admiración de los demás, pero huyen de todo compromiso.
Al “político histérico” le gusta figurar y ser el centro de atención, pero también su eficacia es nula. Actúa en función de las apariencias, de lo que dice la gente y su punto de apoyo no son sus convicciones sino todo aquello que le puede hacer más agradable a los demás.
Estilo psicopático
Son personas que siempre están en conflicto con los otros y parece como si no tuvieran afecto y nada les importara los demás. Todo ello se basa en dos presupuestos básicos de este tipo de personas: se sienten distintos a los demás y su relación con los otros es de explotador.
Una forma de entender de esta forma la política está representada por los corruptos y estafadores, ya que lo importante para ellos no es el bien común sino su propio provecho. Ponen en práctica la ley del embudo: pueden ser muy exigentes en el cumplimiento de las leyes por los demás, pero ellos pasan completamente de las mismas. Ha llegado a la política para servirse de su posición, no para servir a los ciudadanos.
Estilo Narcisista
Clínicamente se caracteriza porque, pese a su “enorme autoestima”, es muy vulnerable a cualquier pequeño desaire o rechazo, respondiendo con fuertes sentimientos de ofensa o enfado. En las relaciones interpersonales, con frecuencia, se muestran bastantes distantes y tratan de mantener una impresión de autosuficiencia, y de utilizar a los demás para sus propios fines. Son personas que se consideran superiores a los demás en belleza, talento, capacidad intelectual, etc., y solamente se encuentran bien cuando son admirados y valorados por los demás. Su felicidad, pues, depende de la manifestación de aprecio y estima que los otros expresen.
El “político narcisista” parte del convencimiento de que es el mejor del mundo y por lo tanto todo debe estar a su servicio. Carece de un mínimo de autocrítica poniéndose una “venda para no ver” las deficiencias y potenciando los pequeños éxitos. Se siente “el ombligo el mundo” y por lo tanto todos deben de estar a su servicio. Es tan autosuficiente que es incapaz de comprender el sufrimiento de los demás.
El Político
El buen político puede tener cualquiera de los estilos de comportamientos que hemos descrito, siempre y cuando ninguno de ellos esté hipertrofiado y sea tan notorio que se convierta en el motor exclusivo de la conducta del sujeto. Lo patológico no es tener algunos de esos estilos de comportamiento sino cuando alguno de ellos se convierte en el centro e impulsor de la conducta del político, pues es entonces cuando la personalidad puede pervertir cualquier acción política. Ser paranoide, narcisista, histriónico e incluso psicopático, dentro de un orden, no es impedimento para ser un buen político… o no debería serlo.
miércoles, 8 de mayo de 2019
Curso Conocerse para crecer

martes, 7 de mayo de 2019
La estrella
que nos guía:
Camino de Santiago
Como si no hubiera pasado un año largo con todo lo que en él puede acontecer y aconteció, de nuevo estábamos donde lo dejamos, en Poladura de la Tercia. Esperado y añorado este encuentro, me sentía emocionada por retomar lo que para mí ha sido una experiencia llena de emociones, descubrimientos y enriquecimiento personal.

lunes, 6 de mayo de 2019
Mindfulness
