El que da, no debe volver a acordarse;
pero el que recibe nunca debe olvidar
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miércoles, 3 de enero de 2018

Aprender

María


Este curso me hizo caminar dulcemente por caminos que no iba, que evitaba por sistema, era la huida la forma de actuar ante mis miedos.
Sentí la necesidad imperiosa de mirarlos en las meditaciones, de tratarme con benevolencia si no podía en el último momento. Y esos tres minutos de silencio, de relajación corporal, meditaciones dirigidas, que había que incorporar a la vida diaria como método, me llevaron a la cueva  de Valporquero, algo imposible, algo que yo misma tenía vetado. A esa claustrofobia se le abrió la puerta. 
Cada uno de los talleres realizados, eran pistas para aceptar lo que nos pasa, ver cada hecho como es, no como querríamos, bajar las expectativas para no darte el batacazo, lo que nos viene nos conviene....y más frases que tengo en la cabeza de lo que nos iban diciendo.
También he mejorado la memoria al estar más consciente de lo que veo, a no divagar, a no herirme con una segunda flecha. A contemplar sin juzgar, a aprender de quien tenemos cerca y hasta ahora no lo habíamos hecho, y son maestros que tenemos al lado.
He descubierto la actividad «no activa», callada y atenta y la tengo ya integrada en mi vida diaria.
Agradezco haber hecho este curso que he compartido con compañeras y un compañero y a la persona que nos lo dio y guió. Ha sido un subidón un empujón para seguir caminando.

Tenemos 1 comentario , introduce el tuyo:

  1. En mi vida me he tenido que enfrentar a miedos, limitaciones, maltrartos psicológicos......... muy fuertes, pero el resultado ha sido muy beneficioso, por el cambio experimentado.
    Que siga teniendo esa fuerza de voluntad, que es el motor en mi vida. Pepi

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