El que da, no debe volver a acordarse;
pero el que recibe nunca debe olvidar
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viernes, 20 de julio de 2018

Conocerse
para crecer

Marieli


Conocerse para crecer, este título del curso me evoca mucho significado y lo que más me dice es la palabra crecer. Si analizo todos los talleres y cursos que he hecho hasta ahora iban encaminados hacia ese fin, crecer y lo que siento es que no he dejado de hacerlo desde que llegué al Teléfono de la Esperanza de León. Ahora, analizando este curso y en una primera impresión de él, es que me ha dado luz y claridad para entender patrones de comportamiento que sobre todo salen a relucir cuando voy en piloto automático, son mis raíces, verlo, ponerle nombre, poderlo sacar y ese darme cuenta es el punto de partida para saber más acerca de mí, para reconciliarme conmigo misma y con mi forma de ser, para poder aceptar y soltar. Soltar peso de la mochila…
Me ha gustado también tratar el tema transpersonal y dar un paso más allá, hacia la espiritualidad, desde el respeto de que cada uno la experimenta desde sus creencias y experiencias. También me ha llamado la atención cómo a lo largo del curso ha cambiado mi visión de mi familia original, ha sido muy curioso y sorprendente descubrir este cambio que francamente me ha sorprendido.
A partir de ahora, ¿qué? En estos días me ha pasado un suceso donde he reconocido que mi actitud hacia él viene de un mandato parental y el hecho de poder poner luz, de darle nombre y saber el porqué, hace que hoy pueda decidir que esa circunstancia no me condicione mi vida y cómo enfrentarme a esa emoción.
Agradezco todo lo aprendido, todo lo vivido, todo lo experimentado en este curso; se lo agradezco a mis compañeras y compañeros, a todos los voluntarios que lo han hecho posible, Alfonso, Carmen y Juan; especialmente a Carmen que nos ha dirigido con su inmenso amor.

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