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miércoles, 25 de octubre de 2017

La muerte
de Iván Ilich

Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Es el título de la obra de León Tolstoi, publicada en 1866, donde el autor narra la patografía de Ivan Ilich, desde el inicio de su enfermedad hasta la muerte. Es un bello retrato psicológico de las diferentes fases que el ser humano va pasando desde el diagnóstico mortal hasta el “morirse”. Es también uno de los libros que han dejado huella en mi vida y que leí hace muchos años. Es recomendable para todos aquellos que estén en un proceso de duelo por la enfermedad mortal de un familiar o de sí mismos. Lo puedes encontrar en Google, está en PDF.
En síntesis, podemos decir, que Iván Ilich es un hombre meticuloso, cumplidor de su deber y respetuoso con sus superiores, que no sabe asumir el fracaso profesional, que le conduce a un grave estado depresivo, compensado después con una hiperactividad y una alegría exuberante. Pero esta alegría no le satisface, y es curiosamente a través de la enfermedad y del enfrentamiento con su propia muerte donde encontrará la paz. León Tolstoi describe de forma magistral las diferentes “posiciones” por las que puede pasar todo enfermo: negación, creencia en un ser superior, el trabajo maníaco o la creencia en el poder de la medicina, etc.
Como síntesis podemos afirmar que para León Tolstoi la única forma válida de enfrentarse con la muerte es la aceptación de la propia vida y la preocupación por los demás. Ni el sentirse original, ni siquiera la creencia de un salvador calma la angustia ante la propia muerte. De hecho Iván Ilich recibe al sacerdote y recibe el sacramento del perdón  poco antes de la muerte y solo le sirve de unos momentos de paz y sosiego. Pero no es suficiente. Hay que dar un paso más.
De hecho Iván Ilich se da cuenta que está muriendo de mala manera porque ha vivido de mala manera: egoístamente, olvidándose de los suyos, preocupándose de las cosas (el dinero, el trabajo, etc.). En terminología de Heidegger había llevado una “vida inauténtica”. Sin embargo, la vida auténtica es encontrar el sentido a la vida, incluso en esos momentos finales.
Por esto, Iván Ilich rectifica en el último instante: “de pronto vio con claridad  lo que le acongojaba… le daban pena los demás; debía hacer algo para que los otros no sufrieran. Había que librar a los demás y librarse  a sí mismo de aquellos sufrimientos” (Tolstoi, 1983)
Es decir, de pronto se hace la luz en su espíritu: piensa en su mujer y en su hijo, tiene lástima de ellos y les hace salir de la habitación pues están sufriendo. Y es ese acto de amor lo que anula su sufrimiento: “se ha terminado la muerte- se dijo-. Ya no existe”.  E Iván Ilich  expiró feliz,
Podríamos concluir diciendo que para Tolstoi la solidaridad, la aniquilación del yo egoísta, la preocupación por los demás es lo que en definitiva suprime la angustia a la muerte. La muerte, pues, es vencida por el amor. Según V. Frankl se habría producido un cambio de actitud, que constituye la fuente de paz y felicidad.        

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Iván Ilich encontró su sentido de la vida, todo ser humano debería encontrar su sentido de la vida

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  2. No hay mayor dicha en este momento de mi vida; que el hacerme feliz a mi misma, para hacer felices a los que me rodean. Pepi

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  3. Mi nombre es Rivera, estoy aquí para testificar acerca de
    Dr. BAZ, es lo mejor que tiene incluso
    Me sucedió en esta vida, me trajo de vuelta mi
    Ex marido después de 6 meses de separación he intentado
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