El que da, no debe volver a acordarse;
pero el que recibe nunca debe olvidar
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martes, 23 de abril de 2019

Curso "Conocerse para crecer"

Para ayudarnos a comprendernos a nosotros y a los demás es interesante saber que hay tres estados comunes a todas las personas, son los Estados del Yo. Son muy dinámicos y cambiantes, según el que manifestemos nuestros sentimientos, actitudes y pautas de conducta son diferentes.
El Yo padre (es una figura referencial para nosotros, puede ser masculino o femenino, no hace referencia al padre biológico) puede ser exigente o protector dicta tradiciones, normas y valores. El Yo adulto está en contacto con la realidad y toma decisiones. El Yo niño es básicamente emocional puede ser natural o adaptado.
Cuando nacemos el único estado que tenemos es el Yo natural que comienza a recibir mandatos de sus figuras de apego primero y de profesores, sociedad etc posteriormente. Han podido ser del tipo: se fuerte, complace, se perfecto, date prisa, esfuérzate o del tipo: confío en ti, tú puedes, conseguirás lo que te propongas...El Yo niño natural se cree todo lo que le dicen porque no tiene desarrollo el Yo adulto que se cuestione las cosas.
Así vamos creciendo, según hayan sido los mandatos nuestra vida puede ir regular en algunas facetas. No pasa nada, ahora tengo un Yo adulto que puede decidir poniéndose en movimiento, hacer cambios. El pasado condiciona, pero no determina.
Surge la pregunta del millón ¿Cómo? Cada uno tiene que trabajar unos aspectos y lo hará de la forma que le resulte más adecuada. Un buen punto de partida es trabajar el lenguaje que es pensamiento hablado y darme cuenta de las cosas que digo, igual repito constantemente: no puedo, es imposible, para qué lo voy a intentar, yo no valgo, no me lo merezco, o estoy todo el día quejándome…
Es fundamental por otro lado la aceptación que es cambio sin cambio. Hay cosas que no puedo cambiar aunque duelan, pero puedo cambiar la forma en que las contemplo. El poder está en mí. Yo decido lo que hago con lo que me ha pasado. Si la vida te da limones puedes amargarte porque querías naranjas y te parece injusto que te pasen esas cosas a tí porque parece ser que eres muy importante, ya si eso que le pase a otros… o puedes hacer limonada. Todos tenemos capacidad que podemos desarrollar formándonos y sobre todo practicando.
Es un pequeño resumen teórico de lo vivido este fin de semana en el curso Conocerse para Crecer, la práctica, las experiencias personales que vivimos prefiero guardarlas en mi corazón.
Quiero dar las gracias a Alfonso y a Juan por compartir sus conocimientos con tanta claridad y pasión y sobre todo por su cercanía y calidez. A los coordinadores, a todas las personas que estuvieron pendientes de que no nos faltara nada. A mis compañeros por mojarse y crear un ambiente acogedor. A los que me animasteis a hacerlo. Gracias a todos por darme el mejor regalo: vuestro tiempo.
“La vida es lo que sucede debajo de tu piel”

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